SOSTENIBILIDAD
PERIODO SEPTIEMBRE/NOVIEMBRE 2025_ Total de informaciones analizadas: 120
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Upcycling y desperdicio hídrico: del agua “residual” a una nueva capa de ingredientes, procesos y negocio
Cuando se habla de desperdicio en alimentación, el foco suele ponerse en el residuo sólido. Sin embargo, el agua está emergiendo como uno de los frentes más relevantes: por volumen, por coste energético asociado y porque muchas corrientes líquidas no son solo “efluente”, sino portadoras de valor (sólidos disueltos o en suspensión, nutrientes, fracciones funcionales) que pueden recuperarse o convertirse en nuevas materias primas. Esta lectura desplaza el debate desde el ahorro hacia la circularidad hídrica: medir, separar, reutilizar y, cuando es viable, valorizar.
El agua como “residuo” y como recurso: del ahorro a la valorización
Cuando se habla de desperdicio, el foco suele ponerse en la materia sólida, pero una parte sustancial de las pérdidas en planta está asociada al agua. Cambios de producto, enjuagues, ciclos CIP, purgas y arrastres generan consumos y diluciones que no siempre son visibles, pero que tienen un impacto significativo en costes, energía y carga de depuración.
Por un lado, están emergiendo soluciones orientadas a reducir este desperdicio invisible mediante control inline y toma de decisiones dinámica. En procesos CIP y en los denominados “push-outs”, el reto no es solo limpiar, sino saber exactamente cuándo detener el proceso. Tecnologías como las desarrolladas por Collo se posicionan en esta zona gris, utilizando medición en línea para determinar cuándo una tubería está realmente limpia y permitir el cambio de fase con menor consumo de agua, químicos y tiempo de línea. Este enfoque, descrito también como “liquid process intelligence”, apunta a reducir las diluciones y pérdidas de producto embebidas en el circuito, con impacto directo en rendimiento y efluentes. A escala más amplia, iniciativas europeas como el proyecto AccelWater intentan integrar reducción de consumo, reutilización y recuperación de valor mediante sistemas avanzados de monitorización y control, incluida la aplicación de inteligencia artificial.
Más allá del ahorro, empieza a consolidarse una segunda vía: la valorización directa de corrientes acuosas. Aguas de proceso con sólidos disueltos o en suspensión dejan de verse únicamente como una carga para depuración y pasan a considerarse una fuente de fracciones funcionales.
El caso de la aquafaba es paradigmático. Nacida literalmente del agua de cocción del garbanzo, su salto industrial ha consistido en estandarizar propiedades como el espumado, la emulsión o la ligazón y ofrecer formatos compatibles con las necesidades B2B. The Very Food Co ha llevado este concepto a un ingrediente industrial en polvo, estable y dosificable, obtenido mediante cocción controlada, concentración y secado, con funcionalidad equivalente en aplicaciones de bakery o espumas.
En la industria de la patata, el reto se sitúa en el arrastre de almidón, fibra y partículas en el agua de corte y lavado. La recuperación de estos sólidos permite, al mismo tiempo, reducir la carga de depuración y recircular el agua en línea. Sistemas como los descritos por SiccaDania combinan tamices e hidrociclones para separar fracciones gruesas, destinadas habitualmente a alimentación animal, y recuperar almidón que puede valorizarse en aplicaciones técnicas como aglutinantes. En paralelo, la patata aparece también como base de ingredientes con posicionamiento prebiótico a través del almidón resistente, como muestran ensayos clínicos con Solnul, que asocian su consumo a mejoras en determinados biomarcadores. Aunque no se trate directamente de agua de lavado, forma parte del mismo tablero tecnológico: convertir fracciones ricas en almidón en funcionalidad fisiológica.
Una tercera línea especialmente potente consiste en utilizar efluentes industriales como medio de cultivo. Diversos trabajos, como una revisión publicada en Fermentation (MDPI), describen la valorización de aguas residuales de procesado alimentario para el cultivo mixotrófico de microalgas capaces de producir astaxantina. El proceso combina depuración —con tasas de eliminación de nutrientes que pueden alcanzar el 100 %— con la generación de biomasa rica en compuestos de alto valor, aplicables sobre todo en alimentación animal, donde se asocian a mejoras en crecimiento, inmunidad y vida útil.
Bagazo cervecero: de subproducto masivo a ingrediente y formato de consumo
El bagazo cervecero (brewer’s spent grain) es uno de los ejemplos más claros de este desplazamiento. Tradicionalmente destinado casi en exclusiva a alimentación animal, empieza a consolidarse como sustrato estructurado para nuevos alimentos, especialmente en categorías donde la combinación de fibra, saciedad y textura encaja bien con las expectativas del consumidor, como snacks, panificación, crackers o barritas.
En España, Mahou San Miguel reconoce el bagazo como uno de sus principales subproductos y lo sitúa de forma explícita dentro de su agenda de revalorización. La compañía genera en torno a 190.000 toneladas anuales, que siguen teniendo como destino mayoritario la alimentación animal, pero con un foco creciente en su potencial como ingrediente alimentario. En ese marco se inscriben colaboraciones con actores industriales como La Finca o Europastry, orientadas a explorar aplicaciones más allá del uso tradicional.
En paralelo, la vía de la “snackificación” ya se ha materializado en el mercado. Hijos de Rivera, a través de su programa ImpacTaste junto a Blendhub, no solo ha desarrollado prototipos basados en bagazo, sino que ha llevado a punto de venta un producto concreto: Bagazitos, un snack elaborado con bagazo cervecero y comunicado en términos de mejora de perfil nutricional, con menos grasa y más fibra. Este tipo de lanzamiento es relevante porque traduce un coproducto complejo en un reclamo comprensible y lo sitúa en una categoría de alta rotación y elevada tolerancia a la innovación.
Upcycling en petfood y feed: circularidad diseñada desde la nutrición
En el ámbito del petfood —y de forma especialmente marcada en aquafeed— la lógica del upcycling se articula alrededor de necesidades técnicas muy concretas. Por un lado, asegurar el suministro de nutrientes esenciales como la taurina o el ácido araquidónico; por otro, reducir la dependencia de materias primas de alto impacto mediante ingredientes fermentados o biomasa alternativa.
Un ejemplo representativo es el Next Generation Pet Food Program 2025 impulsado por Big Idea Ventures junto a Mars Petcare, con la participación de AAK, Bühler y Givaudan. El programa selecciona propuestas que abordan esta circularidad desde distintos ángulos tecnológicos. ALT-PRO Advantage trabaja con microalgas mediante fermentación iluminada para producir y optimizar nutrientes esenciales; Seaqure Labs desarrolla ingredientes tipo micelio y hongos para aquafeed a partir del upcycling de corrientes industriales; y Terramatter se apoya en la fermentación de side streams e incluso emisiones industriales para generar proteínas funcionales aplicables a petfood y aquafeed.
La lógica subyacente es relevante porque amplía la noción de desperdicio: no se trata solo de restos alimentarios, sino de corrientes industriales completas que pasan a ser sustrato. En el caso del petfood, esta transformación se justifica primero por criterios nutricionales y funcionales, y después por sostenibilidad, lo que facilita su adopción industrial.
Fermentación como servicio: diseñar ingredientes a partir de side streams
Más allá de la extracción y el secado, cada vez más propuestas apuestan por la bioconversión de corrientes residuales, en particular aquellas ricas en almidón, para generar ingredientes con funcionalidad diseñada. En este enfoque, la fermentación se presenta casi como un servicio.
MOA Foodtech ejemplifica bien esta tendencia con el lanzamiento de MOA Box, una plataforma que combina fermentación y un sistema de inteligencia artificial capaz de simular cientos de escenarios de bioproceso por hora. El objetivo es casar sustrato, microorganismo y condiciones óptimas para transformar subproductos ricos en almidón en ingredientes con perfil nutricional definido. La compañía reporta biomasas con todos los aminoácidos esenciales y una digestibilidad cercana a 0,9, orientadas a aplicaciones que van desde análogos cárnicos y snacks hasta petfood. Este enfoque desplaza el foco desde la pregunta “qué hago con mi subproducto” hacia “qué ingrediente puedo diseñar a partir de él”, reduciendo además el riesgo asociado al escalado gracias a una mayor predictibilidad del proceso.
Neutralidad climática como “ciclo cerrado” en toda la cadena: de promesa a sistema medible
La neutralidad en carbono en alimentación está dejando de ser un claim aislado para convertirse en un modelo operativo que recorre toda la cadena de valor —campo y ganadería, fábrica, logística— y que, cada vez más, solo se sostiene si está respaldado por datos trazables, auditables y comparables. La clave ya no es “hacer una acción”, sino conectar palancas: reducir emisiones donde se generan (especialmente en Scope 3), electrificar y desfosilizar el calor industrial, y cerrar el círculo con herramientas digitales que conviertan la sostenibilidad en gestión (y no en comunicación).
El primer eslabón manda: metano y agricultura regenerativa como centro del Scope 3
En agroalimentación, la conversación sobre neutralidad climática parte de una constatación operativa: una parte muy significativa de la huella se concentra antes de la fábrica. Esto está empujando a actuar en origen con palancas que reduzcan emisiones de manera directa y, sobre todo, que puedan medirse y verificarse para integrarlas en el “ciclo cerrado” de descarbonización a lo largo de la cadena.
Reducción de metano en ganadería (emisiones entéricas)
La mitigación de metano entérico se está abordando como una palanca de impacto rápido, y aparecen tres vías técnicas complementarias. Por un lado, aditivos acompañados de formatos de liberación sostenida: Number 8 Bio avanza con un aditivo y una cápsula de liberación lenta para bovino (hasta seis meses), vinculando la implementación a programas de carbon insetting para reclamar reducciones verificadas dentro de la cadena de suministro. En paralelo, se exploran intervenciones biotecnológicas más estructurales: ArkeaBio impulsa una vacuna antimetano, como señal de un pipeline que busca escalabilidad y cobertura más allá de sistemas intensivos. Y, como tercera familia, se refuerza la vía de ingredientes naturales con evidencia experimental: el CSIC (Estación Experimental del Zaidín) apunta a reducciones de metano de hasta ~40% in vitro con algas como Himanthalia elongata y Fucus vesiculosus, conectando nutrición animal con objetivos climáticos.
A la vez, la presión de credibilidad está elevando el listón: la salida de Nestlé de la Dairy Methane Action Alliance se interpreta como síntoma de un entorno que exige pasar de compromisos a reporting y planes verificables. En esa misma línea, Danone trabaja alianzas para reducir metano en el origen lácteo con socios como Ahold Delhaize USA y The Nature Conservancy, lo que refuerza la idea de que el avance en origen depende de coaliciones y de despliegue coordinado, no de iniciativas aisladas.
Metano en arroz: otro “gran frente” agrícola
La reducción de metano se está ampliando a cultivos con emisiones relevantes, y el arroz aparece como el segundo gran foco. Además del impulso a I+D (Global Methane Hub con un programa de 30M a través del Rice Methane Innovation Accelerator), el terreno práctico se expresa en manejo agronómico: prácticas centradas en el agua (como alternar periodos de inundación y secado) y en la gestión de residuos del cultivo (paja/rastrojo) para reducir condiciones anaerobias y, con ello, la generación de CH₄. La clave aquí es que estas prácticas permiten actuar sobre el “mecanismo” de emisión sin esperar a cambios de genética o insumos, y encajan bien en esquemas de medición por hectárea/lote.
Regenerativa y esquemas de incentivos
La agricultura regenerativa está entrando en fase operativa cuando se traduce en programas con incentivos claros y medición asociada. El piloto en el Cerrado brasileño de PepsiCo con Griffith Foods y Milhão se plantea precisamente como un programa de incentivos para acelerar prácticas regenerativas en origen, con lógica de despliegue: facilitar adopción (reduciendo riesgo para el productor), capturar datos de implementación y convertir la mejora ambiental en una variable gestionable dentro de la cadena de suministro.
Fábrica: el giro decisivo es desfosilizar el calor (no solo la electricidad)
En industria alimentaria, el salto técnico más transformador está en el calor de proceso (vapor, secado, cocción). Aquí se ven tres rutas que están ganando tracción:
- Biomasa para sustituir gas en vapor industrial: Lactalis, junto a Magnon, impulsa dos plantas de biomasa (Albacete y Granada) para reemplazar gas natural por energía térmica renovable, con configuración de caldera de vapor y suministro de biomasa certificada local. Es un movimiento que mezcla descarbonización y economía circular (residuos agroforestales), y se convierte en una solución “directa” para el Scope 1 industrial.
- “Heat batteries” y electrificación del vapor: Heineken, EDP y Rondo están llevando a escala el concepto de almacenamiento térmico: capturar electricidad renovable (solar + contrato a largo plazo) y convertirla en calor/vapor para operación cervecera mediante una “batería de calor”. Esto ataca el uno de los principales cuellos de botella industrial: cómo electrificar vapor sin comprometer continuidad del proceso.
- Bombas de calor de alta temperatura para procesos exigentes: Arla Foods aplica bombas de calor eléctricas de alta temperatura en una planta de leche en polvo (secado por aspersión), una de las operaciones históricamente más difíciles de electrificar, con reducción anual reportada de CO₂. Esto apunta a una tendencia: la bomba de calor deja de ser “HVAC” y entra como tecnología central de proceso. A esto se suma el avance de grandes proveedores industriales hacia electricidad renovable total: DSM-Firmenich comunicó haber alcanzado el objetivo de 100% de electricidad comprada renovable, como hito dentro de su trayectoria net-zero validada por SBTi.
Logística: pilotos reales, combustibles de transición y rutas inteligentes
La neutralidad climática se juega también “a la salida”: distribución, flota, rutas, y energía asociada. Aquí el patrón es pragmático: reducir ya, aunque el vehículo/infraestructura 100% ideal aún no sea masivo.
- Hidrógeno renovable en transporte: Ámbar y Carreras probaron un piloto de transporte con hidrógeno renovable, ilustrando la ruta de descarbonización logística basada en pruebas operativas y alianzas (incluyendo actores energéticos).
- Renovables extendidas a hubs y exportación: Mars Wrigley aplicó energía renovable en su hub de Antipolo para exportación de chicles en el Sudeste Asiático, apoyándose en biomasa residual (cáscara de arroz y cáscara de coco) de proximidad: ejemplo de cómo la estrategia climática se vuelve también diseño de suministro energético local.
La capa crítica: datos verificables, trazabilidad y MRV como estrategia (no como reporte)
La capa crítica de datos verificables se está describiendo como el paso de “reportar” a gestionar: herramientas que convierten la huella en un KPI operativo y accionable a lo largo de la cadena. En origen, Central Lechera Asturiana (CAPSA Food) y ODOS aparecen como ejemplo de plataforma que utiliza inteligencia artificial y analítica (incluida teledetección) para medir huella en ganaderías y señalar oportunidades de mejora por fase, con el enfoque de que la narrativa climática sea “mensurable y verificable”.
En paralelo, se menciona el salto a plataformas de gestión más amplias como Mondra, que se apoya en tecnología “al servicio de la sostenibilidad” y se conecta con la idea de trabajar desde el inicio de la cadena mediante gemelos digitales. A nivel de huella de producto, Trazable se sitúa en la necesidad de pasar de cálculos lentos a operativos (“de meses a días”), y se vincula a un enfoque de trazabilidad + blockchain para sostener evidencia trazable y difícil de manipular. Y, para extender esta capa de datos a la base industrial, Basque Food Cluster aparece con una herramienta gratuita orientada a pymes para medir y reportar sostenibilidad y generar memorias de forma más intuitiva, reduciendo la carga administrativa y facilitando comunicar a clientes, administraciones y sociedad avances y planes de mejora.
Mars como exponente del ciclo completo: energía, manufactura, contratos y CAPEX
Mars se presenta como un exponente del “ciclo cerrado” porque la estrategia climática se despliega a la vez en energía, fabricación y decisiones de inversión. En manufactura, se recoge que Mars Snacking opera con energía renovable en 10 fábricas europeas, vinculándolo a la descarbonización del perímetro industrial. En energía, aparece la firma de contratos de electricidad limpia con Enel, con el objetivo de que el impacto de la generación renovable (p. ej., plantas solares) se extienda más allá del consumo directo y funcione como palanca también para la cadena de suministro. Y, como señal de ejecución, se menciona el anuncio de 1.000M€ de inversión en operaciones en la UE hasta 2026, orientada a modernización, capacidad y sostenibilidad, de modo que el CAPEX se plantea como parte del mecanismo que permite pasar de objetivos a cambios físicos en activos y procesos. “neutralidad ejecutable”, no solo declarativa.
Packaging sostenible: reciclabilidad real y el giro hacia estructuras monomaterial en flexible
El packaging sostenible se está ordenando alrededor de un objetivo muy concreto: conseguir envases que sean reciclables en la práctica, sin perder los requisitos que impone el mercado (barrera, vida útil, seguridad alimentaria y rendimiento en línea). Este objetivo está empujando con fuerza una tendencia central —la transición a estructuras monomaterial, especialmente en packaging flexible— y, al mismo tiempo, activa un conjunto de rutas tecnológicas y señales de mercado (financiación, escalado industrial, sustitución de sustancias, packaging activo) que muestran que la industria lo está abordando como un frente estratégico, no como un ajuste incremental.
Monomaterial en flexible, del concepto al lineal
La dirección “monomaterial” se ejemplifica con claridad en el pouch monomaterial PP5 de VOG Products, planteado como reciclable y sin aluminio, y orientado a categorías de alto volumen como purés, batidos infantiles, zumos, néctares y bebidas. La propuesta no se limita al material: incorpora distintas configuraciones de acabado y cierres, incluidas opciones de tapón unido al envase, conectando el diseño para reciclaje con requisitos de cumplimiento normativo y usabilidad en categorías sensibles como infantil y bebidas.
Esta apuesta por el monomaterial desplaza la frontera técnica hacia la barrera, que sigue siendo el principal freno para que el cambio sea masivo. El caso de Uncle Saba’s Poppadoms ilustra bien esta tensión: el retail y la distribución exigen vidas útiles largas (se cita el umbral de ≥12 meses), mientras que materiales sostenibles ensayados se quedan en torno a 6 meses por no igualar la protección frente a oxígeno y humedad. En este contexto, el monomaterial no consiste únicamente en sustituir un sustrato, sino en redefinir el equilibrio entre reciclabilidad y prestaciones.
Alta barrera en papel y fibra como vía complementaria
Precisamente por este cuello de botella, gana peso una segunda ruta que no compite con el monomaterial, sino que lo complementa: papeles y fibras con alta barrera, que buscan llevar reciclabilidad a flujos de papel sin renunciar a protección. En este marco se sitúan las familias Guard Pro de Sappi (Guard Pro OHS para sellado térmico y Guard Pro OMH para sellado en frío), formuladas para aportar barrera frente a oxígeno, vapor de agua, grasa y MOSH/MOAH, manteniendo vida útil y protección de aroma y calidad.
Transporte y cierres, donde se gana o se pierde circularidad
A escala de transporte, Mondi refleja la presión por reducir material sin perder integridad estructural, con una caja para plátanos que reduce hasta un 10% el uso de papel e incorpora alrededor de un 40% de fibra reciclada, validada en una ruta larga (33 días Ecuador–Europa) incluso bajo picos de humedad del 100%. En el ámbito de los cierres, Great Earth, junto con Blue Ocean Closures, introduce NutraCap™, un tapón basado principalmente en fibra de celulosa certificada FSC, reciclable en el flujo de papel, diseñado para mantener el liner de inducción y evitar cambios en maquinaria existente, e incorporando además elementos de aceptación por parte del usuario y estimaciones de reducción de plástico.
Escalado industrial, CAPEX y nuevas rutas de polímero
El interés industrial se refleja también en un patrón recurrente: financiaciones e inversiones orientadas a escalar materiales circulares. Aparece FYCH Technologies, asegurando financiación para una futura planta destinada a fabricar envases con materiales biológicos y reciclados bajo un enfoque de reciclabilidad total; BIOWEG, que levanta financiación para su primera planta industrial europea de celulosa bacteriana, producida mediante fermentación de corrientes laterales alimentarias como alternativa a microplásticos en aplicaciones como microbeads y agentes reológicos; y el avance de rutas basadas en PHA/PHBV, tanto desde esquemas de biorrefinería (por ejemplo, producción de PHBV a partir de salvado de arroz mediante Haloferax mediterranei) como desde escalado industrial apoyado en algas y fermentación, como en el caso de Uluu. En paralelo, Aevoloop plantea una vía distinta para la circularidad en PE y PP mediante el diseño de “puntos de ruptura predeterminados” que facilitan la despolimerización química a bloques base, evitando el downcycling.
Packaging activo y comestible para compensar limitaciones de barrera
Otra trayectoria relevante es el crecimiento de soluciones de packaging funcional orientadas a alargar vida útil con materiales biodegradables o incluso comestibles, como respuesta directa al dilema de sostenibilidad frente a barrera. Se recogen desarrollos de películas biodegradables de metilcelulosa con nanopartículas de zeína cargadas con curcumina y própolis, diseñadas para liberar activos de forma sostenida y aportar actividad antioxidante y antimicrobiana. En la frontera de sustitución del film plástico en fresco, Saveggy presenta un envoltorio comestible para pepinos que reduce pérdida de agua y oxidación, con comparativas explícitas de vida útil (12–14 días, similares al PE, frente a 3–4 días sin envoltorio), y alineado con un posible veto europeo al plástico de un solo uso en frutas y hortalizas.
Sustitución de PFAS por diseño físico de superficies
Por último, el escenario incorpora una línea de sustitución impulsada por presión regulatoria en química de materiales. La restricción progresiva de PFAS está acelerando alternativas en las que la repelencia y la barrera se consiguen por diseño físico de la superficie, y no por química fluorada. Se menciona un enfoque basado en PDMS, cuya repelencia se mejora mediante una técnica inspirada en el fletching a nanoescala, creando nanoestructuras que reducen el contacto efectivo del líquido con la superficie y mejoran el deslizamiento sin recurrir a compuestos fluorados.
Gestión del agua: del “ahorro” a la circularidad verificable
La eficiencia de recursos se está concretando, de forma muy visible, en la gestión del agua. La tendencia se mueve desde medidas puntuales de reducción hacia modelos de water positive, recirculación/regeneración y eliminación de pérdidas “invisibles” en planta (transiciones, enjuagues, CIP), con una capa creciente de verificación y estándares que conectan fábrica y cuenca.
En estrategia corporativa, aparece el enfoque “más allá de fábrica”. Suntory Beverage & Food Spain plantea el objetivo de ser Water Positive en 2030 para Schweppes® y La Casera®, apoyándolo en reducción de consumo en planta, protección de fuentes y proyectos de restauración de cuenca como “Guardianes del Tajo” (Guajaraz, Toledo), y se menciona el impulso a marcos de transparencia: desde MITECO se cita un borrador de orden para un “sello de gestión transparente del agua”, y se referencia el papel de certificaciones como AWS como mecanismo de credibilidad y trazabilidad.
En planta, el foco técnico se desplaza a recortar pérdidas por limpieza y cambios de producto. Collo propone “inteligencia de líquidos” en línea (sensores RF/EMF, analítica y edge computing) para distinguir producto/agua/detergente y decidir en tiempo real cuándo parar enjuagues y CIP, con impacto directo en litros ahorrados y producto no perdido. En la misma lógica de circularidad inmediata, Prosol incorpora Optiwia (Alfa Laval) para recircular el agua de refrigeración de separadores, convirtiendo un flujo que se tiraba en agua reutilizable para lavado y retornos a refrigeración. Y cuando la necesidad es regenerar agua de lavado en industria vegetal, Uraphex prueba UraFood en el Sandbox AgriFoodTech (CNTA), con fotoelectroxidación “sin añadir químicos” y control/monitorización para reutilizar más veces el agua y reducir carga microbiológica.
La eficiencia hídrica también se ejecuta como rediseño de procesos y como inversión en origen. En agrícola, Nestlé sitúa el caso de tomate para Solís (Miajadas) dentro de “Solís Responsable”, con ahorros acumulados por medición y optimización del riego y extensión del goteo, y reconocimiento mediante AWS Platinum. En procesado, Kraft Heinz (junto a Conesa) anuncia una planta de tomate en Mora (Évora) con tecnología de reciclaje para reutilizar gran parte del agua del proceso, vinculando la eficiencia hídrica al propio diseño de la instalación. Y en depuración con lógica regenerativa, BioFiltro presenta BIDA® como “depuradora viva” basada en lombrices y microbios en lecho filtrante, orientada a tratar aguas residuales con baja energía y menor generación de lodos.
Vertical / indoor farming: de “granjas de primera generación” a modelos viables por automatización, energía y premiurización del producto
La agricultura vertical e indoor está entrando en una fase de ajuste donde el relato tecnológico se subordina a una pregunta muy concreta: cómo cerrar los unit economics en un contexto de energía cara, CAPEX alto y mano de obra escasa. La tendencia general no es un abandono de la CEA (Controlled Environment Agriculture), sino una reconfiguración del modelo: menos “operar megagranjas para retail” y más “diseñar sistemas replicables”, automatizar de forma radical, concentrarse en cultivos de alto valor o ciclos cortos, y acoplar el output a categorías con mejor disposición a pagar o a cadenas industriales (ingredientes).
Corrección del modelo: la “primera generación” muestra límites económicos
Se multiplican señales de que parte del vertical farming de primera generación no consigue cerrar la brecha coste–precio, incluso con apoyo público y distribución. Growy Singapore entra en liquidación provisional menos de un año después de inaugurar una granja vertical de 8.000 m² en Changi; se atribuye a la imposibilidad de alcanzar rentabilidad en un contexto de deudas, pérdidas crecientes, un sistema heredado de Kalera con alto CAPEX, elevada intensidad energética y de mano de obra, y financiación local insuficiente.
En esa misma lógica de ajuste, el cierre de Bowery deja como señal industrial la liquidación completa de una instalación de 70 millones de dólares en Locust Grove (Georgia), con equipamiento de cultivo, iluminación, riego y automatización valorado en más de 32 millones de dólares que ni siquiera llegó a operar. El mensaje sectorial es que el CAPEX hundido y la incapacidad de lograr financiación sostenida convierten estas macroinstalaciones en activos difíciles de reconvertir si el modelo comercial no está probado.
Fuera del periodo de análisis, la empresa estadounidense de agricultura vertical AeroFams anunció que había conseguido financiación para continuar operando, tras anunciar su cierre. La empresa presentó un aviso de Ajuste y Recapacitación de Trabajadores (WARN) al Departamento de Desarrollo y Progreso de la Fuerza Laboral de Virginia a principios de diciembre de 2025, indicando que así sería cesando sus operaciones en su sede de Virginia y terminando los empleos de sus 173 empleados debido a la retirada del apoyo financiero de su mayor inversor.
Giro estratégico: de operador de granjas a desarrollador de “core farming technology”
En respuesta a esa presión, aparece un giro: abandonar la operación directa en ubicaciones caras para centrarse en tecnología propia y un diseño de granja más eficiente. Growy lo formula de manera clara: deja Singapur para focalizar recursos en su sistema desarrollado en Ámsterdam, que describe como más automatizado, menos intensivo en CAPEX y con mejor eficiencia energética, ya operativo en Países Bajos. En términos de tendencia, esto desplaza el vertical farming hacia un modelo más parecido al de “plataforma tecnológica” que al de “retailer-farm operator”.
Automatización como palanca principal: infraestructura pensada para que la planta viaje al robot
La segunda generación de indoor farming no solo “añade robots”, sino que rediseña la instalación para que la automatización sea viable. SAIA Agrobotics ejemplifica este enfoque con su modelo de “inverted greenhouse”: los robots permanecen fijos y son las plantas las que se mueven en líneas automatizadas hacia estaciones donde, con visión artificial, se realizan tareas periódicas de escaneo, deshojado y cosecha. La promesa operativa es elevar rendimiento y reducir mano de obra total al simplificar la robótica (sin navegación entre plantas) y concentrar el control en puntos estáticos, con despliegue ya en Growers United. El caso se presenta, además, como señal de madurez del mercado por la Serie A de 10 millones de dólares para escalar.
Energía y resiliencia: modularidad, microredes y unidades “replicables”
La viabilidad del indoor farming se está ligando a cómo se gestiona la energía, especialmente en entornos con dependencia de importación y redes frágiles. El proyecto de Indoor Vertical.Farm en Barbados se apoya en un sistema modular por contenedores (dos de producción y uno de vivero/soporte) conectado a una microred solar con baterías (apoyo de red y generador), con unidades climáticas autónomas (HVAC, fertirrigación/irrigación) y aeroponía con LED de alta eficiencia. Además, incorpora unidades Compact Ultra como módulos demostrativos en ministerios, centros de I+D y escuelas para formación, reforzando la idea de replicabilidad “por bloques” y operación off-grid o de baja demanda de red.
Reenfoque de mercado: del commodity fresco a premium, marca y revalorización de excedentes
Otra vía de viabilidad es salir del territorio “ensalada estándar” y moverse a segmentos premium y extensiones de marca donde el precio absorbe mejor el coste. Oishii aparece como icono de vertical farming premium y muestra un movimiento de “segunda vida” del cultivo: lanza una línea de mermeladas artesanas con sus Koyo Berries, usando específicamente fresas “imperfectas” o excedentes para revalorizarlas, en colaboración con el chef Yuu Shimano, con referencias de inspiración japonesa (Daifuku-Inspired Strawberry Spread; Strawberry Yuzu Preserves) y formato de edición limitada. La lectura es doble: premiumización y, a la vez, cierre de círculo por reducción de merma y captura de valor en despensa gourmet.
En la misma línea de “vertical aplicado a alto valor”, se menciona Fragaria Fruits en India levantando 2 millines de dólares para escalar cultivo de berries con alta tecnología, reforzando que la inversión se está desplazando hacia cultivos donde el margen y la diferenciación justifican el sistema.
Cambio de output: indoor farming como “microfábrica” de ingredientes, no solo de hojas frescas
Una de las reorientaciones más significativas es tratar la infraestructura CEA como una unidad de proceso para generar ingredientes funcionales, con ciclos cortos y menor intensidad energética que cultivar una planta completa. Ubiquity Sprouting Corporation encaja como ejemplo de “vertical farming aplicado a germinación”: cámaras controladas que optimizan las 24–48 h críticas de la semilla (temperatura, humedad, oxígeno y, a veces, luz) para mejorar biodisponibilidad de proteína y micronutrientes y reducir antinutrientes, con un output pensado para industria (bases plant-based, snacks, cereales o fermentados) más que para lineal de IV gama. Esto redefine la propuesta de valor: menos días de residencia, módulos más pequeños y output de mayor valor por kilo.
Especialización extrema: encapsular cultivos complejos en módulos plug-and-play
El paso de “lechuga” a cultivos difíciles y de alto valor se ve en modelos de fábrica cerrada por cultivo. NEXTAGE escala su sistema de módulos automatizados para wasabi con una ampliación de Serie A de 200 millones de yenes. Su “Wasabi Cultivation Module” se describe como un contenedor de 40 pies convertido en granja indoor con control de humedad, LED, temperatura del agua y CO₂, cámaras y sensores conectados a IA; cada módulo puede albergar unas 1.800 plantas (Mazuma) y reduce a la mitad el tiempo de cultivo frente a campo abierto. La inversión se orienta a mejorar modelos de IA, control de fertilizante y logística de plantas, con despliegue previsto tanto en Japón como en mercados europeos.
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