TECNOLOGÍAS DE PROCESO

PERIODO ENERO/ABRIL 2024_ Total de informaciones analizadas: 144

Interpretando el mapa…

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Fermentación de precisión, interés público-privado

En el macroescenario de Nuevas Tecnologías de Proceso, el escenario de Fermentación de precisión continúa siendo el  que acapara los principales focos, con el 36,81% de cuota voz.

Aunque lleva varios años con nosotros, con esta tecnología hay controversias en cuanto a su definición. Para tratar de dejar claro qué debemos entender por fermentación de precisión, la Precision Fermentation Alliance (PFA) y Food Fermentation Europe (FFE) anunciaron conjuntamente una definición que proporcione claridad y nos ayude a diferenciarla de otras tecnologías alimentarias, como la fermentación tradicional.

Así, estos organismos consideran que la fermentación de precisión “combina la fermentación tradicional con los últimos avances en biotecnología para producir de manera eficiente un compuesto de interés, como una proteína, una molécula de sabor, una vitamina, un pigmento o una grasa”.

Ambos organismos indicaron que la diferencia entre la fermentación de precisión de la tradicional o salvaje es que “en la fermentación de precisión, mediante el uso de biotecnología, se puede programar microorganismos para producir moléculas específicas que de otro modo no producirían”.

Y es que la industria de FoodTech sigue apostando la tecnología de fermentación de precisión, tal y como asegura el informe ‘Breaking the Cost Barrier on Biomanufacturing’, elaborado por la biotecnológica  Synonym y el  Boston Consulting Group, que predijo que en los próximos 10 años se producirá un gran crecimiento en el mercado de la fermentación de precisión hasta alcanzar un valor de 200.000 millones de dólares, aunque también advierten que para alcanzar ese potencial: “las inversiones destinadas a escalar y abaratar los costes de  producción deben multiplicarse por veinte”.

Y precisamente las inversiones o rondas de financiación fueron uno de los temas más repetidos en este escenario, junto con los algunos proyectos de innovación en los que están trabajando empresas y startups.

Según las informaciones detectadas, los organismos públicos están apostando por el uso de esta tecnología. Así, la Unión Europea anunció en enero de 2024 una inversión de 50 millones de euros destinada a impulsar startups que desarrollan proteínas alternativas mediante la fermentación de precisión, en lo que aseguraron que es un “movimiento estratégico para revolucionar la industria alimentaria”.

Poco después, en marzo, el estado de Illinois afianzó su apuesta por la bioeconomía con la creación del Illinois Fermentation and Agriculture Biomanufacturing (iFAB) Tech Hub que, gracias a una financiación público-privada de 680 millones de dólares, pretende mejorar las capacidades de biofabricación y fermentación de precisión del estado.

Además, las empresas de fermentación de precisión también están avanzando en la creación de grandes centros de producción, como el que puso en marcha la startup israelí Imagindairy, que afirma ser la primera en la industria en poseer y operar completamente líneas de producción a gran escala. Sus instalaciones tienen más de 100.000 litros de capacidad de fermentación y capacidad para triplicar este volumen en uno o dos años.

En cuanto a innovaciones, Melibio y Planetary anunciaron nuevos partnerships tecnológicos para implementar el uso de Inteligencia Artificial y soluciones data-driven para optimizar el control de los procesos de fermentación en tiempo real.

En los primeros meses de 2024, también observamos una apuesta por la tecnología de fermentación de biomasa mediante innovaciones tecnológicas, colaboraciones estratégicas y diferentes inversiones.

Una muestra de cómo la fermentación de biomasa se afianza como una tecnología viable para la producción de proteínas alternativas es la de Koralo. La startup alemana B2B de productos del mar alternativos anunció la ampliación de su proceso patentado de fermentación de biomasa para producir 5.000 litros de su alternativa de pescado en base a hongos, New Fish.

Otras empresas también se están esforzando en escalar sus procesos con esta tecnología. Es, por ejemplo, el caso de Swan Neck Bio, que introdujo FlexCell, una tecnología de biorreactores de un solo uso que permite a las empresas realizar ciclos de fermentación controlados de 5 a 1.000 litros.

Por su parte, en el escenario de Fermentación (en el que incluimos a la fermentación que no es de precisión ni de biomasa), destacó la iniciativa de Eatable Adventures, que creó un vehículo de inversión de 30 millones de euros para impulsar el foodtech europeo, en el que se invertirá, entre otras, en Hypesound. Esta startup ha desarrollado So’ Sweep, una tecnología que busca darle un giro al mercado de fermentación al utilizar ondas sonoras de baja frecuencia para aumentar la reproducción de microorganismos hasta un 300%.

Asimismo, en este periodo detectamos cómo diferentes empresas están explorando el mercado de los análogos de quesos vegetales desarrollados mediante procesos de fermentación. Multinacionales como Mondelez, a través de su marca Philadelphia, ha lanzado su análogo de queso de crema Philadelphia Vegetal, elaborado con almendras y avena.

En este periodo analizado, continuamos observando cómo las empresas siguen esforzándose en mejorar la escalabilidad, reducir costes y contar con una mejor infraestructura para que producir cell-based sea económicamente viable, tal y como se indicó en Bioprocessing Summit Europe 2024.

Por ejemplo, Opo Bio lanzó Opo-Oink, una gama de células porcinas para la producción de carne de cerdo cultivada con la que pretenden “proporcionar células primarias y líneas celulares de uso comercial para ahorrar a los investigadores el tiempo que invierten aislando células”.

Simultáneamente, investigadores de varias instituciones de Corea del Sur participaron en un programa de investigación para desarrollar una fibra de alginato recubierta de zeína que mejora la textura y estructura de la carne en base a células al proporcionar un entorno óptimo para el crecimiento celular.

Reseñable también es la última propuesta de Meatable, que ha desarrollado una plataforma que utiliza células madre pluripotentes (conocidas por su capacidad de autorrenovación y rápida proliferación) y una tecnología llamada opti-ox™, que permite replicar el crecimiento natural de las células con un control preciso. Con esta plataforma, la empresa afirma haber reducido el tiempo de producción de salchichas de cerdo cultivado a solo cuatro días”.

También destacable es la patente que obtuvo en Israel Pluri para su sistema de cultivo 3D de células vegetales, una aprobación que marca un hito al ser la primera vez que se otorga una patente para la tecnología de biorreactores 3D en el cultivo de células vegetales.

Ya en el ámbito de los medios de cultivo, Multus presentó la que afirma es la primera planta de producción a escala comercial del mundo para desarrollar medios de crecimiento asequibles y sin suero animal, e Innocent Meat, aseguró 3 millones de euros de financiación para desarrollar su solución automatizada ‘Plug-and-Produce’, destinada a la producción de carne cultivada.

Durante el primer cuatrimestre de 2024, en el escenario de Impresión 3D detectamos diferentes propuestas innovadoras.

Una de ellas es la de la española Cocuus,  que ha dado un paso más en su tecnología de impresión 3D y aprovechó su paso por Alimentaria 2024 para presentar sus chuletas elaboradas con carne de ternera o cerdo, cuya grasa animal ha sido sustituida por grasa vegetal. Estas chuletas, al mismo tiempo, incorporan otros ingredientes como el Omega 3, diferentes vitaminas o fitoesteroles. Esta tecnología ya se encuentra en fase de industrialización y se espera que los primeros productos lleguen al mercado en 2025.

Por su parte, Revo Foods lanzó The Kraken, el primer “pulpo vegano” del mundo para el comercio minorista, utilizando su tecnología patentada de impresión 3D para transformar los hongos en un análogo del marisco que imita la textura y el sabor del pulpo real, mientras que Steakholder Foods reveló también la primera “anguila vegana” impresa en 3D.

Asimismo, SimpliiGood presentó una nueva tecnología que imita la textura de los productos cárnicos: filamentos derivados de la espirulina.

Por último, un proyecto de investigación de la Universidad de Chapingo (México) trabaja en la producción de miel utilizando colmenas impresas en 3D. Estas colmenas están diseñadas para mejorar la eficiencia y salud de las abejas, lo que resulta en una mayor producción de miel y una mejor conservación del medio ambiente.

En este primer cuatrimestre de 2024, el escenario de Molecular Farming emergió de nuevo en nuestro Mapa de escenarios de Oportunidad al haber más “ruido” sobre esta tecnología. Una de las grandes noticias de este inicio de año fue la aprobación del USDA a la semillas de soja modificadas genéticamente de Moolec Science, que producen su proteína de cerdo ‘Piggy sooy’, lo que la convierte en la primera compañía en lograr este reconocimiento.

Esta aprobación va a permitir a la startup acelerar su estrategia de comercialización, que según anunció se empezará a llevar a cabo probablemente de cara al último tramo de 2025, vendiendo sus proteínas de soja y guisantes con las proteínas cárnicas incrustadas en la matriz.

También en este periodo conocimos inversiones alrededor de esta tecnología. Un caso paradigmático fue el Elo Life Systems, que recaudó 20,5 millones de dólares para desarrollar un edulcorante natural derivado de la fruta del monje utilizando molecular farming, o el de Plenty y Walmart, que han forjado una alianza que incluye una inversión significativa en la producción de proteínas alternativas a partir de plantas genéticamente modificadas.

Asimismo, otras empresas están trabajando en elaborar diferentes compuestos mediante el uso de esta tecnología. Polopo ha desarrollado Super AA, una plataforma que utiliza técnicas patentadas de ingeniería metabólica para producir palatina y ovoalbúmina, mientras que Finally Foods desarrolla tecnología molecular vegetal basada en inteligencia artificial con el objetivo de producir caseína.

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